ARTE EN CIRCULACIÓN FEDERAL

Junto a nuestro aliado estratégico, Banco Rioja, impulsamos una nueva edición del Ciclo de Arte en Circulación Federal, acercando las obras de las artistas Jimena Vera Psaró y Emilia Carrión a las sucursales de Banco Rioja ubicadas en Chamical, Arauco, Chilecito y Rosario Vera Peñaloza.

Esta iniciativa busca democratizar el acceso y el disfrute del arte riojano, llevando la producción de artistas locales a espacios cotidianos, convocantes y de gran circulación, como lo son las sucursales del banco público provincial.


ARTISTA

EMILIA CARRION

Emilia Carrión es artista visual y fotógrafa. Su práctica parte del dibujo y encuentra en la fotografía un lenguaje para explorar identidades, vínculos y escenas de lo cotidiano, desde una mirada sensible sobre lo íntimo y lo colectivo.

Maestra Nacional de Dibujo, ha desarrollado su formación principalmente en espacios de experimentación artística y desde una práctica sostenida. Su producción aborda temáticas vinculadas al género, la diversidad y las manifestaciones sociales, entendiendo la imagen como registro, testimonio y herramienta de reflexión.

Además de su obra personal, realiza registros fotográficos de producciones escénicas y visuales, acompañando procesos creativos desde una perspectiva atenta al cuerpo, el gesto y la escena. Actualmente desarrolla su trabajo entre La Rioja y Córdoba, ampliando sus búsquedas visuales y conceptuales.

Sobre su obra.– «A donde anidan mis placeres»

Hay territorios del cuerpo que durante mucho tiempo permanecen en silencio. No porque carezcan de intensidad, sino porque la cultura ha preferido no mirarlos de frente. Entre ellos, la experiencia de la menopausia ha sido históricamente desplazada hacia los márgenes de los relatos sociales, médicos y culturales, como si los cuerpos femeninos maduros debieran atravesar ese umbral en una zona de opacidad y reserva. Sin embargo, lo que acontece en ese tránsito excede ampliamente lo biológico. El cuerpo que atraviesa la menopausia pone en tensión una trama de mandatos profundamente arraigados: la obligación de agradar, la productividad constante, la disponibilidad emocional y corporal.

Lejos de representar una pérdida, este proceso puede pensarse como un umbral desde el cual se reorganizan la palabra, el deseo y la autonomía. La menopausia aparece entonces como un territorio de reconfiguración subjetiva, donde aquello que durante años fue contenido encuentra nuevas formas de expresión y de presencia.

En este marco, la obra retoma el bordado como lenguaje y dispositivo conceptual. Tradicionalmente ligado al ámbito doméstico y al trabajo femenino invisibilizado, el bordado se resignifica aquí como gesto crítico y político. La intervención sobre fotografías y la incorporación de materiales alternativos (trapos de cocina, lijas y objetos de desecho) construyen una poética donde desgaste, fricción y persistencia dialogan con la experiencia del cuerpo y con el paso del tiempo. La propuesta expande así el campo de lo visible, tensionando los límites entre lo íntimo y lo público. Al bordar, nombrar y exhibir esta experiencia, la obra abre un espacio de reconocimiento que desactiva el estigma y permite pensar la menopausia no como un cierre, sino como un territorio de resignificación.


ARTISTA

JIMENA VERA PSARÓ-

Jimena Vera Psaró, es artista visual, periodista y escritora. Su práctica se despliega en el cruce entre imagen, palabra y materia, explorando lenguajes como la fotografía, la instalación, la cerámica y la experimentación con papel y materiales diversos.
Ha desarrollado exposiciones individuales y colectivas en la región y su trabajo ha sido reconocido en distintas convocatorias y salones de artes visuales, entre ellos el Salón Regional de Artes Visuales del NOA y el Salón Provincial de Artes Visuales de La Rioja, donde obtuvo el primer premio. Su producción indaga en las relaciones entre paisaje, memoria y territorio.

Sobre su obra.– «Altares La Materialidad de la Fé «

Instalación compuesta por una infografía y 47 altares que reproducen, a escala, los 47 altares ubicados a lo largo de los 47 kilómetros de la Ruta Nacional N.° 75.

La obra surge de un registro sistemático de los altares populares emplazados al borde de la ruta, entendidos como marcas de la memoria, la fe y el duelo en el paisaje. A partir de su georreferenciación, medición y documentación, la instalación reconstruye estos pequeños santuarios como signos de un territorio atravesado por historias íntimas y colectivas. Los altares dialogan con iglesias, cementerios y señales viales, revelando un mapa afectivo donde la ruta se convierte en el soporte de una geografía de las creencias y la memoria.